Hechos 7

 
 

Hechos 7

18 de mayo del 2015

Esteban proclama el evangelio y es apedreado. Saulo está presente


Preguntas para compartir

  • ¿Por qué crees que Esteban resume la historia del Antiguo Testamento que los líderes judíos habrían conocido tan bien?
  •  La oración final de Esteban (v 59) podría recordarte otra oración final.
  • ¿Qué nos pueden enseñar la oración, la muerte y el testimonio de Esteban?

 

Profundizando con el libro “Palabras de vida”

Esteban: Mi humilde historia

Me convertí en una persona completamente diferente cuando acepté a Cristo como mi Salvador.

Todo era tan nuevo; nuevas Iglesias formadas, nuevos grupos de personas reunidas, todos aportando lo que tenían y personas necesitando cuidado especial. Cuando se acercaron y me preguntaron si tomaría algunas responsabilidades de liderazgo, me sentí honrado y humilde; cualquier cosa por ayudar en la causa.

Eligieron a siete de nosotros y mientras hacíamos lo que se necesitaba y hablábamos acerca de Cristo, muchos empezaron a tener fe. ¡Era maravilloso! pero, por supuesto, a muchos no les gustaba lo que estaba pasando. Quizás porque yo parecía ser el “cabecilla” de los siete, me arrestaron. En la vida que llevaba antes, me habría asustado, realmente me sorprendió lo tranquilo que en realidad estaba, tenía una profunda sensación de paz interior.

Tuve una gran oportunidad de hablar con todos los líderes judíos con la esperanza de algo más había, de hecho, sentí que no era yo quien hablaba realmente, sino que era Dios quien hablaba a través de mí. No pude dejar de ser fuerte en lo que dije, después de todo, era una cuestión de vida o muerte; y era crucial para mantener nuestras convicciones acerca de Cristo.

En el fondo, sabía lo que me iba a pasar, sabía que la lapidación iba a ser físicamente dolorosa, pero el mayor dolor era ver los rostros endurecidos de las personas, percibir sus corazones endurecidos. Sin embargo, me aferré a la esperanza de que un día mi muerte tendría sentido y significado, incluso para otra persona.

Vi a Saulo ahí, de pie, mirando, tal vez para él era mi muerte, mi martirio, ¿Podría ser? Quizás lo hablaría con alguien años y años después de mi muerte, ¿Podría ser?

Todo por Jesús; sin miedo. Cuando vi a Cristo de pie a la diestra de Dios, esperando que fuera hacia él, tuve paz. Y tengo la plena seguridad de que él está esperando por cada uno de ustedes, mantengan sus ojos fijos en él y así también tendrán una maravillosa historia de fe que contar.