Hechos 24

 
 

Hechos 24

10 de junio de 2015

Por Philip Layton

Juicio de Pablo ante Félix

 

Preguntas para compartir

  • Cuando Pablo habló sobre el juicio final que se venía, Félix se asustó y decidió no escuchar nada más (v 25). ¿Hoy en día este es un tema que aleja a la gente del evangelio?
  • ¿Deberíamos evitar este tema por el miedo o por que puede resultar ofensivo?
     

Profundizando con “Palabras de Vida”

Era obvio que los cargos en contra de Pablo eran falsos. El gobernador Félix debió haberlo liberado, pero Félix era un hombre con otras ideas, así que no lo hizo.  El meramente retraso la toma de  una decisión sobre Pablo hasta que el comandante Claudio Lisias llegara de Jerusalén.  Félix ordenó que Pablo estuviera bajo custodia, aunque se le dió cierta libertad.

Félix es un personaje interesante. Lucas señaló que: “él estaba bien familiarizado con el camino”. Siendo gobernador por 6 años, Félix tuvo muchas oportunidades para observar el estilo de vida de los cristianos y saber que ellos no eran una amenaza para la paz. Él trataba a su prisionero, como una especie de exhibición, a la cual le fascinaba escuchar, pero  se mostraba temeroso cuando Pablo hablaba sobre el tipo de verdad que tocaba la personalidad de Félix.

Tal como Herodes Antipas (ver Marcos 6:17, 18), Félix tomo a la mujer de otro hombre, así que cuando Pablo hablaba de lo correcto, del autocontrol y del juicio que vendrá.  Félix mandaba a detener su reunión y decía “Es suficiente por hoy” a lo que añadía “Te llamaré de nuevo cuando sea conveniente (Hechos 24:24 el mensaje). Pablo podía ser apartado con solo mover las manos, pero las demandas del señor no podían ser descartadas fácilmente.

Más grande que la culpa, el problema de Félix parecía ser la avaricia. El mandaba a buscar a Pablo de manera regular para escucharlo, siempre lo escuchaba, pero con la secreta esperanza de recibir un soborno.  Tal vez había escuchado que Pablo había traído una ofrenda considerable para los pobres de Jerusalén.  Dos años después, cuando Félix es llamado de regreso a Roma, él ordena mantener a Pablo en prisión “porque (Félix) quería concederles un favor a los Judíos”

Este hombre estaba bien informado y tuvo todas las oportunidades de adoptar el evangelio, pero en  vez de eso eligió seguir como un mero observador. Él es el tipo de hombre que le gusta sentarse junto al fuego, pero cuando el fuego calienta mucho, le tira un balde de agua encima. La historia de Félix es un cuento de cautela. Su lema es aplaza el día, retrasa la decisión, espera por lo fácil, por el momento conveniente.

Félix descubrió demasiado tarde que elegir era tomar una decisión de manera esencial.