Hechos 15

 
 

Hechos 15

28 de mayo del 2015 

por Philip Layton

Los líderes cristianos se reúnen para discutir los términos para la membresía de los gentiles


Preguntas para compartir

  • A diferencia de los judíos conversos, los gentiles se convirtieron al cristianismo sin aceptar la ley judía. El problema no fue la aceptación de los gentiles, sino que los términos en los que se unía la comunidad de creyentes.
  • ¿Cuáles serían las consecuencias si la decisión final hubiera favorecido a los judíos?
  • ¿Existen áreas del cristianismo que obligan a los nuevos creyentes a suscribirse a diversos rituales o prácticas antes de ser plenamente acogidos en la Iglesia?
     

Profundizando con el libro “Palabras de vida”

Silas, mi viaje misionero.

Mi vida cambió completamente cuando acepté a Cristo como Salvador y cuando este maravilloso cambio tuvo lugar, inmediatamente me convertí en parte de la iglesia primitiva en Jerusalén. Después de pasar tiempo allí, y tras el Concilio de Jerusalén, cuatro de nosotros viajamos a Antioquía, estábamos entregando una carta que recomendaba la inclusión de los gentiles para dar un nuevo sentido de libertad a todos los creyentes, sin duda fueron días emocionantes.

Entonces sucedió algo, hubo una disputa entre Pablo y Bernabé, que, gracias a Dios, eventualmente todo fue para mejor, incluso para el joven Juan Marcos. Por eso, Pablo me eligió para ser su compañero en su segundo viaje misionero. Qué honor y privilegio ser parte de esta nueva aventura por Cristo ¡en un territorio incierto!

No fue un trabajo fácil, déjame decirte, pero cuando algo es importante y necesario te puede hasta incluso cambiar la vida, siempre debemos estar dispuestos a tomar riesgos aunque arriesguemos nuestras vidas por el Señor. Sé que esto es más fácil de decir, que de hacer, créeme, yo tenía miedo; sin embargo, de alguna manera la presencia del Espíritu Santo me llevó a través de situaciones que de otro modo habrían sido imposibles.

La oposición nos acompañó a todos lados, fuimos azotados, golpeados y encarcelados, pero nuevamente por el poder del Espíritu Santo, aún podíamos orar y cantar himnos a Dios. Otros presos escucharon y algunos hasta se convirtieron.

Honestamente, puedo decir que nos llenamos de alegría en medio de terribles experiencias e, inclusive, un carcelero cayó a nuestros pies preguntando cómo podía ser salvo.

Sin importar tus circunstancias o lo que estás pasando en este momento, física, emocional y espiritualmente, pido la fuerza y el aliento de Dios para ti a medida que avanzas con el ministerio en su nombre. Si eres fiel a él, no importa lo que venga ¡nunca dudes que el Espíritu Santo estará contigo siempre! Y te permitirá hacer una diferencia positiva en tu comunidad.