Hebreos 11

 
 

Hebreos 11

30 de Octubre de 2015
Por Philip Layton
 

La fe en acción mostrada por los grandes personajes de la Biblia

Preguntas para compartir

  • Habiendo leído el capítulo medita sobre tu propia creencia, fe, vida y testimonio: ¿estas en la lista de los fieles? 
 

Profundizando con “Palabras de vida”

Las Escrituras dicen, “Déjalos” en el  compañerismo. El escritor de hebreos quería que todos creyeran en Jesús y anima la esperanza que tenemos en él para hoy y para la eternidad. Para “estimularlos”, para que se amen y reúnan los unos con los otros. Esto es la vida de la fe, la que nos brinda alegría. Viviendo una vida para complacer a Dios, mientras nos animamos los unos a los otros.

El capítulo 11 habla de aquellos, que se han ido antes de nosotros y que han vivido grandes vidas llenas de fe.

Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve (v 1)

Este capítulo resume una galería de hombres y mujeres de fe. Las cosas no siempre han sido fáciles para ellos. Hubo fallas, conflictos, dificultades, desafíos e incluso tragedias. Aunque Dios estuvo presente en los 15 personajes mencionados.  Se nos dice en el versículo 6 que sin fe es imposible agradar a Dios, por lo que debemos creer en su existencia.

La fe es más que pensar que algo puede ser cierto. Es creer que algo es cierto, algo que se extiende a nuestro actuar. Cambiar cosas en nuestras vidas para que se ajusten a nuestro comportamiento.  Es como construir un arca, cuando todos piensan que estamos locos. Es tomar algo precioso y estar dispuesto a sacrificarlo. Es meterse en el mar, sin saber que pasara con las aguas. Vivimos por la fe. A través de todo, Dios habla y entrega.

Vivir por la fe es una forma de vivir. ¿Cuál fue la recompensa para Noé, Abraham y Moisés? ¿Cuál será nuestra recompensa si vivimos la vida por la fe?

Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa. Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor. (11:39, 40).

Beverly Ivany