Efesios 4

 
 

Efesios 4

01 de Septiembre de 2015
Por Philip Layton

Pablo habla acerca de la unidad en el cuerpo de Cristo

Preguntas para compartir

  • ¿Qué es “un bautismo” (v 5)? ¿Es más que nada una confesión de nuestras creencias en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, en vez del real significado del bautismo?
  • ¿De que manera ha crecido tu conocimiento y entendimiento sobre Dios y las escrituras en el pasado año?
  • ¿Existen algunos elementos que necesiten ser erradicados de tu vida (vs 29-32)?


 Profundizando con “Palabras de vida”

Los primeros versículos del capítulo 4 son potentes; esencialmente para todos los creyentes. Pablo les dice a los Efesios y a todos nosotros, que debemos vivir una vida digna del llamado de Dios. Para hacer esto, debemos ser humildes en espíritu, gentiles y pacientes, preocuparnos los unos por los otros con amor. Sobre todo esto, debemos mantener la unidad del espíritu santo viviendo nuestras vidas en paz, ser ejemplos para los otros, así la gente podrá ver a Cristo en nosotros.

William Booth, fundador del Ejército de Salvación, dijo “es bueno poseer el espíritu ferviente, un espíritu que pueda motivar a cualquiera” es bueno  comprometerse por el bien de las almas y por tu propio bien; pero es mejor mostrarles a los demás un buen vivir con tu propia vida.

Como individuos, somos un ejemplo para los demás; para vivir autenticas vidas de santidad y pureza. Para caminar con la palabra. Para probar que somos “dignos” del llamado de Dios. Todo esto es posible únicamente por medio del Espíritu Santo.

Y como el cuerpo de Cristo, vivimos en unidad:

Más bien, al vivir la verdad con amor, creceremos hasta ser en todo como aquel que es la cabeza, es decir, Cristo. Por su acción todo el cuerpo crece y se edifica en amor, sostenido y ajustado por todos los ligamentos, según la actividad propia de cada miembro. (Vs 15, 16).

Cuando la gente mira a la comunidad Cristiana, ellos verán como los Cristianos viven como Cristo. Valorándose y afirmándose los unos a los otros: acercándose a los demás ofreciéndoles una bienvenida a una saludable y amorosa familia de Dios. ¿No es esto lo que deseamos para todas las iglesias, para todas las personas en cada congregación? Comencemos conmigo.