Colosenses 4

 
 

Colosenses 4

15 de septiembre de 2015
Por Philip Layton

Pablo termina la carta con instrucciones y saludos finales

Preguntas para compartir

  • Considere como serían sus interacciones con “forasteros” (vs 5, 6) ¿Cómo sus conversaciones pueden estar llenas de gracia y “sazonadas con sal”?
  • Más información sobre Lucas, el autor del Evangelio y Hechos (v 14)
 

Profundizando con “Palabras de vida”

¿Sabes algo de Demas? Tal vez hayas visto su nombre, pero no hayas prestado mucha atención a el. Aunque apareció muchas veces en el Nuevo Testamento. Él era un creyente de la compañía de Pablo, un camarada que ayudó a Pablo, mientras este estaba en prisión. Desde allí, Pablo escribió cuatro epístolas del Nuevo Testamento. Demas es mencionado en dos de ellos como una gran ayuda a Pablo. Él le escribe a Filemón.

Epafras, mi compañero prisionero en Cristo Jesús, les envía saludos. También Marcos, Aristarco, Demas y Lucas. Mis compañeros de trabajo (vs 23,24)

Demas era bien conocido entre las iglesias en Asia menor. Él trabajaba con Pablo en sus primeros años. Cuando Pablo fue a prisión por segunda vez en Roma, en un tiempo que pudo haber puesto fin a su vida, Demas fue uno de sus acompañantes.

Entonces ocurrió algo trágico. No sabemos cuando comenzaron las dudas, pero en cierto punto durante el presidio final de Pablo. Demas se fue, Él abandono el barco. Cambió completamente, dejó a su amigo Pablo, sin explicación alguna. Asumimos que también abandono al Señor, dejando su fe por completo.

¿Conocemos gente así? Gente que lo da todo por el Señor, para luego dejarlo por las cosas mundanas: por cosas “mejores”. Tal vez lo hacen por dinero, por una relación insana o porque piensan que tienen todas las respuestas. ¿Es un amigo cercano? ¿Es uno de nuestros hijos? Nada aflige más a nuestros corazones que esperar por su regreso.

Hay demasiadas cosas “allí afuera” que pueden tentar a la gente. Es una batalla, así que debemos orar fervientemente por aquellos que dudaron, que desertaron, no estamos aquí para juzgar, para eso existe Dios. Estamos aquí para orar y estar en contacto amigable, creyendo que un día ocurrirá un milagro.