Colosenses 2

 
 

COLOSENSES 2

11 de septiembre de 2015
Por Philip Layton

Pablo muestra el misterio de Dios

Preguntas para compartir

La palabra “sacramento” viene del Latín sacramentum, que se usaba para traducir del griego la palabra Mysterion, que deriva de “misterio” (v 2) ¿Cuál es el misterio de Dios según Pablo?

  • Si hemos aceptado a Jesús en nuestras vidas como Señor y Salvador. ¿Es justo decir que nuestras vidas deberían ser sacramentales para reflejar nuestro parecido con Cristo (el misterio de Dios)?
  • ¿Qué tan profunda es tu fe? ¿Te sientas atraído por una filosofía y creencia alternativas (vs 7,8)?

 

Profundizando con “Palabras de vida”

Generalmente la gente es “hacedora” por naturaleza. A veces sentimos que estamos ocupados haciendo cosas, que estamos logrando algo. Si nos enfermamos  o somos diagnosticados con cierta enfermedad, a menudo nuestra reacción inmediata es movernos para mejorarnos, encontrar una cura. Si estamos viajando hacía algún lado y hay algún retraso por alguna razón. Desesperadamente buscamos una ruta alternativa. Si estamos esperando por alguien. Nos inquietamos, preguntándonos como usar el tiempo muerto.

Podemos entender el punto porque a la gente no le gusta desperdiciar su tiempo. Muchas veces tenemos esta misma actitud en la vida Cristiana. Queremos ganar la gracia de Dios estando ocupados. Nos resulta difícil esperar en el Señor, porque tenemos que  hacer las cosas nosotros mismos. A veces esto puede impedir nuestro crecimiento espiritual.

Pablo decía que los Colosenses debían vivir por su fe, día a día. No tenían que ir a buscar por nuevas formas de hacer las cosas; en vez de eso necesitaban construir su fe y fortalecerla. Pablo les recordaba que ellos eran libres y vivos en Cristo. Esa era la vida que debían vivir como Cristianos.

La vida con Cristo significa libertad y liberación. Significa disfrutar completamente la vida. Sentirse lleno en Dios, en Cristo. Esa misma plenitud está disponible para todos los creyentes, pero solamente por medio de Cristo. No  por nuestros esfuerzos. No es que hagamos que las cosas sucedan. No son las actividades en las que nos involucramos para matar el tiempo; es solo Cristo, con toda su plenitud. La encarnación de la fe, la esperanza, el perdón, la felicidad, la paz, el amor, es eso lo que cada creyente debe abrazar.

De hecho esto es vivir la vida con Cristo al máximo. 

Toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo;  y en él, que es la cabeza de todo poder y autoridad, ustedes han recibido esa plenitud. (Vs 9.10)