2 Timoteo 1

 
 

2 Timoteo 1

06 de Octubre de 2015 
Por Philip Layton

Pablo anima a Timoteo para que siga siendo leal y firme en la fe

Preguntas para compartir

Timoteo parece ser un Cristiano de tercera generación, pero su propia fe debe ser “sincera” (v 3). ¿Tú fe esta construida con una relación personal con Dios por medio de Jesucristo o tu fe esta basada en una tradición familiar?

  • ¿Sabes como nos guía el Espíritu Santo (v 14)?¿Cómo podemos pedir su ayuda?

 

Profundizando con “Palabras de Vida”

Pablo necesitaba un suplente, un aprendiz. Él escogió a Timoteo, su “hijo”, el que eventualmente tomaría su lugar. Pablo necesitaba enseñarle a Timoteo una doctrina firme, una vida santa, paciencia en el sufrimiento. Él deseaba que el joven Timoteo amara a los otros, así  Timoteo podría representar de buena forma a Pablo y a Jesús.

Con este propósito les envié a Timoteo, mi amado y fiel hijo en el Señor. Él les recordará mi manera de comportarse en Cristo Jesús, como enseñó por todas partes y en todas las iglesias. (1 Corintios 4:17).

Timoteo parecía un poco frágil, tenía ciertos rasgos de enfermedad. No era alguien vigoroso como Tito. Pero Timoteo era amable y siempre fue leal. Él estaba lleno de comprensión y era muy leal a Pablo. Por 16 años sus corazones parecían ser uno en el servicio en Cristo, compartiendo penas y alegrías.

Él fue recibido por los demás, incluso cuando era muy joven. Él representaba una nueva generación. Timoteo incluso aceptó ser circuncidado para ayudar a la causa de Cristo. Cuando se dedicó al Ministerio, Pablo le recordó a Timoteo que él era talentoso y que usara esos talentos que Dios le había dado:

Por eso te recomiendo que avives la llama del don de Dios que recibiste cuando te impuse las manos (2 Timoteo 1:6).

Pablo le dió a Timoteo uno de los más altos honores, llamarlo un hombre de Dios (1 Timoteo 6:11). Su encargo final para su joven aprendiz fue que protegiese todo lo que se le encargó cuidar (v 14). Sin importar nuestra edad, nunca debemos dar por sentado todo lo que Cristo nos ha dado. Debemos encender la flama de nuestros talentos para sus servicios y para la gloria de Dios.

Beverly Ivany