II Corintios 2

 
 

2 corintios 2

03 de agosto de 2015
Por Philip Layton
 

Pablo describe a los cristianos como “El aroma de Cristo”

Preguntas para compartir

  • Para los que quieren y no quieren escuchar el evangelio. ¿Estas consiente de tu “aroma” espiritual (v 15)?

 

Profundizando con “Palabras de vida”

Somos gente de la nueva alianza. Por esta razón, como Pablo les recalcó a los Corintios, tenemos una maravillosa responsabilidad de esparcir la hermosa “fragancia” de Cristo a los otros. El apóstol está completamente consiente de la desesperada necesidad de la gente de ser salvados, así que añade:

Porque para Dios nosotros somos el aroma de Cristo entre los que se salvan y entre los que se pierden (v 15).

Pablo enfrentó mucha presión en su ministerio: persecución, oposición, dificultades inesperadas. Aunque el siempre dijo que trabajar para Cristo era un triunfo, no una derrota. De hecho el usaba el término “marcha triunfal”, acorde a los espectáculos Romanos de los cuales los Corintios debían estar muy atentos, Por lo general  en los días después de una procesión por las calles de Roma. El aroma del incienso era evidente.

Cristo es el conquistador universal, por esta profunda verdad, somos quienes esparcimos el incienso, la fragancia, el aroma de Cristo donde sea que prediquemos en su nombre. Se trata de compartir el evangelio con el mundo, en nuestras comunidades, con la persona que vive cerca de nosotros.

¿Podemos oler el aroma? ¿Es hermoso? ¿Tenemos la seguridad en nuestros corazones que otros van oler esta dulce fragancia? Hoy,  intencionalmente esparce el hermoso aroma de Cristo al menos a una persona. Porque nosotros somos el aroma, nosotros somos las manos de Cristo, sus pies. La belleza de Jesús, se ve en nosotros.

 

Oración

Señor, quiero deleitarme con tu fragancia para ser capaz de esparcir el aroma de Cristo a los demás. Ayúdame a compartir las buenas noticias del evangelio con alguien el día de hoy.