2 Corintios 12

 
 

2 corintios 12

17 de agosto de 2015
Por Philip Layton

Pablo habló acerca del “aguijón en la carne” y de la gracia de Dios

Preguntas para compartir

  • Pablo piensa que es posible para una persona ser transportada por Dios de la tierra al Cielo (vs 1-4) ¿Esta es una afirmación útil de lo verosímil de lo que es un futuro rapto de la iglesia?
  • ¿Tienes alguna idea de lo que puede ser el aguijón en la carne de Pablo?
  • ¿Por que se le dio a Pablo este aguijón en la carne? ¿Podría ser esta la razón por la que a veces tenemos irritaciones permanentes u otros obstáculos en nuestras vidas?

 

Profundizando con “Palabras de vida”

El popular himno “Amazing Grace” (Gracia maravillosa) tiene una historia detrás. La madre de John Newton oraba a diario por él, después de su nacimiento en 1725, hasta que ella murió cuando el tenía siete años de edad. A los once años navegó por el mar con su padre, más tarde John sirvió en la marina británica. Pero luego de que desertara y fuese encontrado, él fue encadenado y azotado en público.

Debido a esta humillación, él abandonó todos sus principios religiosos y se lanzó a una vida de pecado. Pronto se convirtió en el dueño de su propio barco de esclavos, trayendo esclavos desde África. Él los trataba con gran crueldad, incluso los hacía caminar por la tabla deleitándose al ver como caían muertos al océano. Un día una tormenta amenazó la supervivencia del barco. Dios usó  la tormenta para sacudir a Newton. Finalmente John dejó la terrible y degradante trata de esclavos y entregó su vida a Cristo, incluso fue al ministerio. Él fue capaz de escribir estas palabras:

Maravillosa gracia, que dulce el sonido
Que salvó  a un miserable como yo
Estaba perdido, pero fui encontrado
Estaba ciego, pero ahora puedo ver

(Cancionero del Ejército de Salvación 453 –  Edición 2015) 

Newton nunca dejó de maravillarse con la gracia de Dios, la gracia por un hombre atrapado en tan terrible pecado. Preciosa gracia, ¿La atesoramos? ¿Dejamos nuestros miedos con el Señor, sabiendo que él esta con nosotros, protegiéndonos, cuidándonos, amándonos? Alabémoslo por su maravillosa gracia, la cual nos entrega diariamente.

Cuando estuvimos diez mil años
Brillando como el sol
No tenemos menos días para cantar las alabanzas de Dios
Que cuando comenzamos por primera vez
(John P. Rees, v 4)