1 Tesalonicenses 1

 
 

Tesalonicenses 1

16 de Septiembre de 2015
Por Philip Layton
 

Pablo, Silas y Timoteo escribieron su primera carta a la Iglesia en Tesalónica

Preguntas para compartir

  • La gente que esperaba por Jesús, quién nos rescató de la ira que se avecinaba (v 10) ¿Qué es la “ira que se avecinaba”?
  • Hoy en día ¿Quién podría escribir una carta de apoyo?

 

Profundizando con “Palabras de vida”

El puerto macedonio de Tesalónica escuchó el evangelio por primera vez, cuando Pablo estaba en su segundo viaje misionero (ver Hechos 17). Pese a que el apóstol estuvo por poco tiempo, él dejó un saludable núcleo de creyentes.

Luego Pablo, envió a Timoteo de regreso a la iglesia, quién envío un reporte a Pablo  sobre como estaban las cosas. Pablo le escribió a los Tesalónicos, expresándoles su amor, pero también dándoles instrucciones de como lidiar con variadas cosas por la que pasaban en aquel tiempo.

Es maravilloso interceder en representación de la familia, amigos e incluso con gente que nunca hemos conocido. Sin lugar a dudas Pablo podía recordar algunos rostros, pero más gente se había acercado a la fe desde su visita inicial. Él quería escribirles para animarlos y bendecirlos. Para decirles que siguiesen creciendo en su fe.

Recibiendo esta carta y la segunda carta que Pablo envió a los Tesalónicos, no hay duda que levantó sus espíritus. Así que me permito escribirles esta pequeña carta a ustedes, intercediendo en su representación ante nuestro padre en el cielo.

Querido compañero creyente

Hoy le agradezco a Dios por ti y levantarte ante el trono de gracia.

Agradezco a Dios por quien eres en Cristo; por todo lo que haces por él. Conociendo a Dios. Por tu obediencia, por la salvación; tu labor, promovida por el amor; tu perseverancia inspirada por la esperanza.

Dios te ha elegido a ti como su siervo. El Espíritu Santo habita en ti, inspirándote a hacer cosas maravillosas por el Reino. Mantente fuerte en tus convicciones, imita a nuestro Señor  Cristo Jesús en todo lo que hizo y dijo. Llénate con felicidad, incluso cuando enfrentas desafíos y sufrimiento en tu vida.

Dios te ama, mantente fiel a él. Debes saber que el siempre estará contigo, fortaleciéndote y dándote paz. Un día y por tu fe, Él te recibirá en su Gloria, para estar por siempre junto a él.

Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo este siempre contigo, ahora y siempre.

Beverly Ivany