JUNIO 2013 (ESPAÑOL)

Queridos Amigos,

Recientemente, durante un vuelo de una mañana muy temprano tuve tiempo de sobra para mis devociones.  Uno de los pasajes bíblicos fue el Salmo 105. Los ocho primeros versos vinieron a mí como un patrón de oración maravilloso. La primera frase marca la pauta, “Dad gracias al Señor”. Es fácil el empezar nuestro tiempo de oración expresando nuestros sentimientos del momento y – dependiendo de nuestras circunstancias – la apertura de nuestros momentos de oración puede ser cualquier cosa pero no edificantes. Pero si seguimos el consejo del Salmista, ¡qué diferencia! Invocar en su nombre puede tomar toda una sesión de oración a medida que contemplamos la profundidad del significado de los nombres de Dios. Nuestros bajos estados de ánimos cambian cuando cantamos para Él, hablamos de Él, nos gloriamos en su nombre y nos regocijamos cuando miramos a Él, buscando su  rostro y hallando fuerzas.
 
Estamos llamados a “recordar las maravillas que ha realizado” (v. 5). Para muchos de nosotros, eso no es sólo el recordar palabras o nombrar eventos. Pero, realmente en nuestras mentes revisitamos esos lugares, ocasiones o eventos cuando fue evidente su gracia. Algunas veces aislamos a la “visión” como algo que es sobrenatural que sólo reside en el futuro. Compartir la visión no es sólo la anticipación o las expectativas pero también el regocijarnos en lo que ya se ha visto. 
 
En abril y mayo, una vez más el Señor se ha mostrado a mí como un Dios maravilloso. La Conferencia Zonal de Europa, una reunión en un cuerpo de Portugal, fines de semana de comisionamiento en las Filipinas y Myanmar, adoración en Singapur, y un congreso en Alemania – todos ellos me han proveído con imágenes mentales que continúan alimentando a mi vida de oración con la alabanza. Todos son pruebas convincentes, una vez más, ese pensamiento es diverso, esta unidad en misión y mensaje no un pigmento de la imaginación.Lo veo en cada lugar que visito. Voy a describir un evento para ilustrarlo.
 
El Ejército de Salvación está creciendo en Myanmar (Birmania). Nuestras reuniones de fin de semana fueron sostenidas en un lugar que sólo tenía un techo. Tuvimos que aguantar los 40˚ de temperatura ambiental. Se reunieron más de 700 salvacionistas para la ordenación y comisionamiento de sus siete cadetes. La solemnidad asociada con la ordenación siempre es apoyada por lo visual. Nunca ha sido más evidente o conmovedor que en Myanmar. Al frente, en la plataforma, tuvimos un telón de fondo muy llamativo. Las cortinas de los lados tenían los colores de la bandera nacional. La cortina del medio era de terciopelo rojo, flanqueado a cada lado con cortinas azules. Ante ellos se hallaba una gran cruz blanca, con malla roja fluyendo de ella.

The General commissioning cadets in Myanmar
 
Los Proclamadores de la Resurrección marcharon despacio desde la parte de atrás, sosteniendo Biblias abiertas y acercándose a la cruz. Como música de trasfondo escuchamos la canción “Todo el Cielo declara la gloria del Señor resucitado”. No puedo describir adecuadamente esta escena. Fue tan inspiradora que muchos de nosotros – oficiales experimentados que ya han participado de muchos eventos de comisionamientos – fuimos conmovidos hasta las lágrimas. La combinación del lugar (Myanmar), la ocasión (la ordenación), la teología tan visual (fondo), la música y la devoción (los cadetes) se juntaron para hacer de esta una inolvidable, bendición llena de maravillas. Luego el ver a los niños, jóvenes y adultos arrodillándose ante la cruz durante todo el fin de semana como un acto de compromiso… bueno, ¡no hay nada mejor que eso! La dedicación de los salvacionistas a la misión y mensaje fue comunicado vívidamente.
 
El dar gracias y la adoración no son conceptos vacíos. Son las respuestas a lo que Dios ha hecho y está haciendo. Y Él ha grabado en nuestras mentes esos momentos de tales ocasiones de gracia, luego simplemente IMAGINENSE que nos depara el futuro.
 
Dios nuestro, ayúdanos a ver.

Con toda bendición,

Linda Bond
Generala

SOCIAL MEDIA