Espiritu del Dios Vivo

 
 

 

Espíritu Del Dios Vivo

HECHOS 2: 1-13

“De repente, vino del cielo un ruido como el de una violenta ráfaga de viento y llenó toda la casa donde estaban reunidos. Se les aparecieron entonces unas lenguas como de fuego que se  repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos.  Todos fueron llenos del Espíritu Santo” (vs. 2-4).

Justo antes de su ascensión, Jesús le dijo a sus discípulos que esperaran el don de su Padre (ver 1:4). Así que esperaron en Jerusalén. Ahora era el día de Pentecostés, y los discípulos se habían reunido en un lugar.  Con ellos estaba Matías, que había reemplazado a Judas (1:26).

De repente, vino un gran viento, y después lenguas de fuego.  ¡Y los discípulos fueron llenos del Espíritu del Dios vivo!  Fue el cumplimiento de la promesa de Jesús – en el día de Pentecostés.  Este día había sido celebrado desde siglos antes, conmemorando cuando la Ley de Dios fue dada a Israel en el Monte Sinaí. Pero ahora, Pentecostés adquirió otro significado.  El Espíritu vivo de Dios había venido, para dar la Palabra de Dios a toda la gente – por todos los tiempos.  La salvación era asequible para todos.

El gran predicador del siglo 19, Charles Spurgeon, dijo: “Podríamos predicar hasta que nuestra lengua se gastara, hasta que nuestros pulmones dejaran de funcionar – pero ni una alma se convertiría a menos que el Espíritu Santo use la Palabra para convertir a esa alma.

Los apóstoles tal vez hayan sentido que ellos podían testificar a otros, habiendo estado con Jesús durante tres años.  Pero sin el poder del Espíritu Santo habría sido en vano.  Lo mismo nos sucede a nosotros.  Sin estar llenos del Espíritu nada podemos hacer de valor eterno para el Reino.

Tal vez todos nosotros necesitamos que el Espíritu de Dios descienda sobre nosotros.  Unamos nuestras voces – y nuestros corazones – recitando o cantando el siguiente coro como nuestro ruego unido, pero muy personal, a Dios hoy:

Espíritu del trino Dios, ven sobre mí,
Quebrántame, transfórmame, refíname, lléname,
Espíritu del Trino Dios, ven sobre mí.
(Coro Nº562 en cancionero en castellano)

 

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