Mensaje de Semana Santa, General Cox

 
 

 

 

¡Piensa otra vez!

 

'De hecho, en ningún otro hay salvación, porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos' (Hecho 4:12).

 

La Pascua, es un tiempo para que reflexionemos acerca de la increíble, extravagante e inconmensurable gracia de Dios. A través de Cristo Él proveyó un camino para que los simples seres humanos mortales se reconcilien  con él y puedan disfrutar de los incomparables  beneficios de una relación personal con Él.

Tristemente, para muchos el fin de semana  Pascual puede que no signifique más que una oportunidad para tener un prolongado descanso de la incesante búsqueda de otras metas personales y ambiciones.

Vivimos en un mundo resueltamente orientado hacia el materialismo y de la casi total exclusión de los otros aspectos para encontrar realización y propósito – para ser completos y totalmente satisfechos. El mundo moderno nos ofrece muchas de las cosas que necesitamos desde una perspectiva material, pero estos no son suficientes para asegurar  felicidad y libertad.

¡Si  usted piensa que las posesiones materiales traen felicidad, entonces piensa otra vez! Solo tiene que mirar a la sociedad de hoy para darte cuenta de los efectos negativos del consumismo materialista.                                                                                                                                                                        

Sin importar todo lo que tengamos, la humanidad moderna sigue insatisfecha, buscando encontrar el punto de nuestra mera existencia y tratando de encontrar  la seguridad de que hay algo después de la muerte.

En medio de ese contexto, el mensaje Cristiano es único, porque el mensaje no es a cerca un conjunto de doctrinas y creencias, sino acerca de una persona, Jesucristo.

Reconocemos el hecho de que no somos personas perfectas, pero la Pascua trae la esperanza de una nueva vida, una que ha sido cambiada y transformada. Sin embargo, el hecho de que somos imperfectos no es una excusa para justificar una vida de continuo pecado y rebelión.

Tristemente, reconocemos que algunas personas en la sociedad le han dado la espalda a la Iglesia porque ellos sienten que los cristianos carecen de credibilidad. Nosotros predicamos amor, pero la Iglesia puede ser el lugar más implacable. Predicamos valores espirituales, pero en la realidad a menudo los cristianos aspiran al bienestar material, poder e influencia. Nosotros predicamos justicia para los oprimidos, pero ¿cuántos de nosotros actualmente hace algo para marcar una diferencia?

El apóstol Pablo nos recuerda en Romans 3:23 que 'pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios'. Es por causa del pecado que el hombre es incapaz de disfrutar de una relación con Dios, y esto explica por qué muchísimos de nuestros contemporáneos están insatisfechos y buscando.

A pesar de un mundo que parece ser resueltamente materialista, nosotros vemos muchas evidencias de personas que buscan significado, quienes buscan respuestas espirituales a la pregunta más preocupante de todas: ¿Hay vida después de la muerte? ¿Podría ser que muchos en nuestro mundo de hoy están tratando de llenar el vacío espiritual y encontrar maneras por sus propios esfuerzos para alcanzar el paraíso eterno?

Jesús vino para reconciliar el mundo con Dios - esta es la razón principal de su encarnación. Todo lo demás resultante de la presencia de Jesús en el mundo, y en nuestras vidas es el efecto directo de nosotros siendo reconciliados con Dios.

Jesús vino para cubrir el vacío que nos separa de Dios. ¡Lo que es absolutamente extraordinario – y lo que necesitamos recordar cada día de nuestras vidas - es el increíble hecho de que Dios a traves de Jesús tomó la iniciativa para que pudiéramos reconciliarnos con Él!

Es por esta razón que Jesús voluntariamente pagó el precio para que personas como nosotros que eran consideradas 'enemigas' podrían reconciliarse como resultado: ' En otro tiempo ustedes, por su actitud y sus malas acciones, estaban alejados de Dios y eran sus enemigos. Pero ahora Dios, a fin de presentarlos santos, intachables e irreprochables delante de él, los ha reconciliado en el cuerpo mortal de Cristo mediante su muerte (Colosenses 1:21-22).

¿Qué más necesitas? ¿No es Jesús suficiente para ti? Si has descubierto la bendición y paz que solo Jesús puede traer, entonces estarás de acuerdo con el compositor de la canción cuando él dice:

 

 

A veces en valle de sombras debo andar,
el mal ruge cual vendaval,
mas sé que Jesús siempre me cuidará
y yo puedo decir: Tengo paz.

 Tengo paz, dulce paz,
 en mi alma Jesús puso paz.


Si vienen tormentas, problemas o pesar
Satán quiere hacerme dudar.
Mas sé que Jesús siempre me sostendrá,
y yo puedo decir: Tengo paz.

Jesús es mi amigo,  conmigo él irá,
su amor, mi amparo será.
No tengo temor, me rodea su amor,
y yo puedo decir: Tengo paz.

Y cuando esta vida yo deba abandonar
iré con mi Dios a morar.
Allá en la luz estaré con Jesús
y por siempre diré: Tengo paz.

 

 

  André Cox, General  

Video del Mensaje:

Easter Message 2017 from Salvation Army IHQ on Vimeo.

 

                                                                                                                                                                                   

 

 

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