No olvidemos de dónde nos
sacó Dios En cierta
ocasión aquí en Montevideo Uruguay, donde estoy sirviendo al
Señor junto con mi esposa, tuvimos que vivir una situación que me
ha llevado a preguntarme: ¿Qué haría
Jesús?. Una
noche que regresábamos a nuestra casa había un muchacho dentro
del predio, para ser más específico en el portal de la Iglesia,
los que conocen el templo de La Unión saben que antes de ello tenemos
unas rejas sobre el muro, por lo tanto este joven debió saltar la reja
para poder estar allí. Desde afuera mi esposa se asombró al
verlo. Del otro lado de la reja le pregunté: -¿qué
estás haciendo ahí?. A lo que él contestó: -Estoy
descansando. -¿Te das cuenta que estás en propiedad privada? le
dije. Luego de unos minutos entré y me acerqué y le dije: -Para
estar aquí tuviste que saltar la reja. Al estar cerca de él
me di cuenta que se encontraba drogado, esto no impidió a que me
acercase y lo traté con amor como me enseñó nuestro
Maestro. En esos instantes fue cuando se me vino a la cabeza por gracia de Dios
esta pregunta ¿qué haría Jesús?, y estoy seguro que
el Señor lo trataría con amor sin importarle la condición
en que se encontraba. Por eso también elegí este pasaje que nos
muestra algo de lo que haría Jesús.
JESÚS LLAMA A
MATEO Jesús llama a Mateo sin darle
importancia a su condición. Se sabe que en aquellos tiempos un
recaudador de impuestos era una persona despreciable, no porque fuera un
trabajo malo, ellos lo hacían malo, porque no cobraban sólo lo
que tenían que cobrar, lo hacían con unos recargos. De esta
manera eran odiados por todos y considerados las peores personas. De la
misma manera cuando vemos a alguien en la calle con una apariencia mala,
enseguida catalogamos a tales personas como "faloperos", borrachos, etc. Y a
veces si podemos evitar cualquier contacto con ellos, mejor.
CENANDO CON LOS
PECADORES. Realmente a Jesús no le importaba
relacionarse con estas personas, es por eso que estaba comiendo en casa de
Mateo con otros de su misma condición. Él quería que estos
hombres también gozaran de la salvación de Dios, y experimentaran
ellos mismos el amor de Dios. Sin querer, a veces nos ponemos en el lugar
de Jesús pero, actuamos mal su papel, juzgamos mal a las personas, si es
por el lugar donde vive, o por lo que fue en un tiempo atrás.
¿Acaso no dice la Biblia "De manera que el que está en Cristo
nueva criatura es, las cosas viejas pasaron he aquí todas son hechas
nuevas"? 2ª Corintios: 5:17. Entonces debemos pensar que, así como
Dios nos transformó y cambió nuestra manera de vivir y pensar
puede hacerlo con otros.
LOS ENFERMOS NECESITAN
MÉDICOS A todo esto Jesús les
aclara con una respuesta muy sensata, diciéndoles "No son los sanos los
que necesitan médico, sino..." porque, Jesús sabía que la
enfermedad de ellos era espiritual, lo cual los otros no veían. De
esta manera, antes de calificar a alguien debemos pensar ¿Qué
pensaría o qué haría Jesús? Puedes decirle a
alguien en tu barrio o familia "¡Dios cambió mi vida, puede hacer
lo mismo por ti!"
No olvidemos de dónde nos sacó Dios, porque
en algún
tiempo también estuvimos enfermos, y lo que puede hacer por
otros. Dios
puede transformar nuestras vidas de manera tal que no lo podemos imaginar.
Él tiene un propósito para nosotros y por eso nos acercamos a su
presencia. Nuestra vida debe ser un canal de bendición para otros. Por
eso, tómate unos minutos y hazte la pregunta ¿qué
haría Jesús? Para terminar con la historia, el joven se
retiró por el portón, que le abrí, agradecido por el trato
que le habíamos brindado con mi esposa.
Si
tratamos a otros como Jesús lo trataría, seremos
verdaderos hacedores de su palabra.
Dios los
bendiga.
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